martes, 27 de enero de 2009

trance.-


Se adormecian las piernas, también los brazos, hasta llegar a todas las neuronas - mi sistema nervioso había casi muerto -. Tomando algunas áreas de mi cerebro.

Ahí estaba yo, no me daba cuenta de nada, miraba fijamente el paisaje del valle del Elquí: un sauce gigante, un río al frente mío, mis alpargatas coloridas - un entre tanto confundida -, me fuí definitivamente, considerando que lo último antes de que mis oídos ya no escucharan fuesen las carcajadas de mis amigos que me acompañaban, y sí, se reían de mí a ratos porque me iba demasiado, tanto que no hablaba y tenía un rostro estático-con los ojos rojos medios cerrados (así como cuando los gatos tienen sueño), y por último mis labios secos-rojos-rotos que querían seguir bebiendo más vino.-

No hay comentarios: