

Tengo el trauma de la lengua enredada cuando NO debería ser.
Soy poco precavida cuando sé debería "ser".
Dos estados distintos: uno del cuál me olvide - y creo que anhelo recordarlo - y el segundo fué formando parte de mi vida, pero me cansa, cansó.
Sólo necesito un aleteo de mariposa en el estomago -uno bien cliché -, para cuando de un salto.-

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