
Decidí escaparme unos días a otro planeta
para recordar lo que era extrañar,
vendiendo mi alma a un precio
muy mal pagado,
conociendo a otro seres más extraños que yo
prometímos ir a cada constelación,
pero tengo un padre, una madre, y un hermano
que comienzo a extrañar,
alejados de mí,
tambien la sopa de tomate, le lechuga y el pan
me hacen falta como mi perro,
mis animales y tambien amigos.
Fué así como regrese
dandome cuenta que no estaba tan muerta,
que aún sentía,
y que no nunca hay que ser sadomasoquista
para enterarse de esas cosas.