
Lentamente mi cuerpo se mete al líquido al cuál estimo, hasta dejar entrar mi cabeza en él.
Los sónidos se tornan casi nulos-graves, y es como si estuviera en otro lugar - muchas veces no sé como explicarlo -. pero estoy tal vez en un líquido que me recuerda algo-madre-vientre-, y si no fuera porque no aguanto tanto debajo del agua, me quedaría ahí por mucho tiempo.
Es cómo un placer distinto al abrir los ojos en él, mientras que de arriba llega la luz, y verse sola en medio de algo tan "cómodo". Es el nuevo placer de la soledad, que no importa si te ves ahí sumergido con miedo, si no sólo sintiendo un recuerdo o como una exploración hacía algo distinto.-

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