
Era el momento, era el año, el mes, el día, las horas, los minutos, los segundos, las milésimas, era todo. Eras tú.
Cuando desprendiste algo que no pude contener para decirte algo en el oído.
Pero antes de eso en una pequeña plaza dije "esto es mío", y todo el freelove cambio. Sentí algo en mi estomago, que me dejaba con los pupilas dilatadas, entrando en un especie de trance.
Desprendiste las primeras palabras, podía entender que esto iba a dar para más.
Después de dar un avance nos juntábamos a ver a la tortuga pancha, fue un par de veces, como una gran excusa, para ver tus ojos, mirar el movimiento de los labios, y la expresión de tus manos.
Llego la noche, estábamos en una terraza que daba a la ciudad con un atardecer, así como en las películas cursis que tanto son de mi gusto. Todo demasiado lindo para una primera vez, entonces digo con modulación algo en tu oído, para que luego tapes mi boca con un beso, sintiendo el movimiento lento lleno de suavidad.
Tomamos un par de copas para quedar apoyadas meciéndonos en un asiento playero.
Nos fuimos, entraste en todo lo que era mío.
Nos quedamos ahí.

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