Todo ya estaba acabado
todo terminado.
Los cocos y los choclos
dejaron de bailar.
Y el camarón tuvo que dejar el carnaval
por fiebre e insolación a gusto del catamaran.
Al otro día fue tan fuerte el sonido de la música
con gente bailando.
que se produjo una turbulencia emocional,
donde el camarón volvió a bailar.

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