jueves, 19 de noviembre de 2009

no sé nah

Pierdo la noción del tiempo al irme a dormir, antes de cerrar mis ojos entro en un trance. Donde estoy me pregunto ahora, miro al espejo y veo mis ojos, veo también mi cama que me llama con desesperación. Entre media mareada con mucho deseo me estiro entre las sabanas. Cierro los ojos.
Luego despierto con mucho ánimo, soy capaz de recorrer todo Santiago en una bicicleta y también de saltar, bailar, sin importarme nada de nada, hasta se me olvida comer, pero luego pasa algo que he olvidado y quiero pegarle a todo, quiero tirar mi celular, quiero echarme los putos carteles de furutos presidentes. En esos momentos no sé qué hacer, hasta siento que las nubes se abren por que llegara una paloma con un mensaje, que dirá “ten paciencia, algún día tendras el poder de no tener un déficit atencional”. Entro en el mareo, es por falta de comida, por los ejercicios, por qué sé yo. No sé qué le pasa a mi cuerpo, mis ojos estaban tan bien hasta entrecerrarse lentamente, tan lentamente yo no entiendo lo lento, se cierran tan lento. Quiero siempre en esas ocasiones tirarme al pasto, echarme a dormir y no decir nah, echarme en el pasto y no comer nah, echarme en el pasto y no tener nauseas. Pero pasa un rato y soy tan jovial, revivo como entre los muertos para querer comer algo liviano, para seguir andando en la bicibleta, pero siempre con miedo a que tiemblen mis brazos, a los autos, a tirarme a los autos, que los autos abran su boca, y me coman.
NO QUIERO QUE ME COMAN!.

No hay comentarios: