Todo va de acuerdo al ritmo de la música, tus movimientos con los míos, hasta quedarnos mirando el techo por unos segundos, y al girar nuestras cabezas encontrarnos frente a frente.
Agrandamos los ojos, los achicamos, jugamos con ellos, sin dejar de mirarte, trantando de ver la dilatación de tus pupilas que van en sincronia con las mías tal vez, pero los cerramos.
Es cosa de sentir - querer la boca que agarro sin miedo, pero que a ratos me da algo en el estomago. . . no es desagradable, al contrario de felicidad.-
viernes, 1 de mayo de 2009
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