
Si me preguntan ahora como te sientes, diría que estoy en el clímax de sentirme en la cresta de una montaña-angustiada-idiota y por sobretodo con delirio, tanto es así que nisquiera me recoznoco: parezco una cocaínomana dura, donde cualquiera que haga una pregunta recibirá una
mala cara, un combo o una palabra mala, sólo porque no quiero que me desconcentren por un error que cometí yo. Así pasa, me levante con la vista borrosa, nisiquiera sabía donde estaba - por suerte estaba en casa-, luego aparecen sucesos de los que no recuerdo. . . sólo concluyo que creo que no vivo una realidad, que me voy o puede que me esté echando la culpa de algo que no fué mía.-

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