Las arpías vienen en busca de mí, quieren tomar lo mejor y largarse de aquí,
capturar mis emociones para guardarlas en un cofré a mil candados.
Me he quedado sin el sentido hacia la vida, pero que tanto si tampoco tengo a quién mirar.
Soy un objeto, recién destronado. Me han corrompido el alma.
Las arpías antes de irse me han dicho que no han de volver jamás, y sólo hay una manera de poder verlas de nuevo: " siguenos por las sensaciones más horribles ", eso era, ir a buscar el cofré, enfrentarlas y asesinarlas.
Pero antes de asentar cabeza sobre lo que me dijieron, disfrute siendo un objeto por bastante tiempo. Era cómodo no sentir, y ser un maniquí, porque se ahorraban miles de problemas.- pensé en ese entonces no ir donde las arpías-.
Los meses aburren así que decidí ir, necesitaba sentir, recuperar desde las sensaciones más profundas hasta las más banales, desde ver una mariposa volar hasta tener el máximo de líbido corriendo por el cuerpo. Necesitaba, correr, risa, llorar, sonreír, cohibirme, en fin un sin fin. Así que corrí fuertemente por todas las sensaciones más aniquilantes de mi vida, de la vida de otros, de la vida misma.. estaba destrozada pero esperanzada, hasta que llegue hasta ellas, las tres gracias me miraban .. saqué un cuchillo, las asesine.

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